Calumnia: La NKT es proselitista y su propaganda, agresiva

Verdad: La NKT no intenta convertir a nadie y, de hecho, gran parte de los que asisten a las clases de meditación no se hacen budistas. Los centros kadampas dan a conocer sus clases principalmente a través de carteles, anuncios en los periódicos y las páginas web de sus centros. La intención es ofrecer a todo el mundo la posibilidad de estudiar y practicar las enseñanzas de Buda para así poder desarrollar sabiduría, cultivar un buen corazón y mantener un estado mental apacible.

El propio Buda viajaba de pueblo en pueblo para impartir sus enseñanzas. No hay ninguna ley que prohíba crecer a los centros budistas.

Se podría decir que todas las tradiciones religiosas que se han extendido por el mundo han sabido darse a conocer. Este es el caso del judaísmo, el catolicismo, el Islam, las enseñanzas del Dalai Lama, etc. Nuestro Programa General (clases introductorias) es nuestro principal programa y por él pasan muchas personas que se renuevan continuamente. No nos sorprende porque, como budistas, creemos que cada persona tiene un karma diferente y caminos espirituales diferentes que recorrer. Esta actitud no se corresponde con el “celo fanático por hacer prosélitos” con que se define “proselitismo”.

La mayoría de las personas que asisten a nuestras clases por todo el mundo no son budistas; acuden porque quieren aprender a meditar y a encontrar paz mental. Algunos se interesan por el budismo y se apuntan a programas de estudio, pero otros muchos no lo hacen, y no hay ningún plan preconcebido para obligarles a que participen en estos programas.

Una de las razones por las que hemos crecido tanto es que no mezclamos la religión con la política. Otra es que Gueshe Kelsang ha formado muy buenos maestros en muchos países y los ha animado a que enseñen en su propio idioma y según su propia cultura. Una razón más es que el budismo kadampa es idóneo para los practicantes modernos porque hace hincapié en cómo integrar las enseñanzas de Buda en la vida diaria. También creemos poder atribuir nuestra expansión a las bendiciones del Protector del Dharma de la tradición de Yhe Tsongkhapa, el Buda de la Sabiduría Doryhe Shugden.