Calumnia: La NKT obliga a sus miembros a ordenarse demasiado jóvenes

Verdad: El director espiritual general (DEG) no confiere la ordenación a nadie que no lo pida sinceramente y por propia voluntad, y siempre que tengan permiso de sus padres, pareja, etc. El DEG no acepta peticiones de ordenación de menores de dieciocho años y, en cualquier caso, estos tendrán que esperar hasta los veintidós para recibirla.

En la NKT no se presiona a nadie para que tome los votos de ordenación, como se deduce del creciente número de practicantes de la NKT, incluyendo antiguos miembros, que permanecen laicos.

A fin de adaptar el budismo al mundo moderno y liberarlo de la antigua jerarquía tibetana, que favorecía a los monjes, Gueshe Kelsang, con gran habilidad, ha defendido siempre la existencia de cuatro clases de maestros en la NKT: monjes, monjas, laicos y laicas. Todos ellos estudian y enseñan los mismos programas.

Tomar los votos de ordenación es una decisión personal importante y sería un error presionar a nadie para que lo hiciera. Los maestros residentes tienen la obligación de hablar de la ordenación detenidamente con los estudiantes que la solicitan y de animarlos a esperar si lo consideran oportuno. A fin de frenarles, han de explicarles con total claridad que deberán mantener sus votos y que, si los rompen, tendrán que abandonar el centro de Dharma y los programas de estudio durante un año. Transcurrido este tiempo, podrán regresar al centro, pero no podrán ser maestros.

El excesivo entusiasmo de la juventud es conocido en todo el mundo, se da en todas las tradiciones y religiones. Según atestigua INFORM: “Algunos miembros ordenados que posteriormente abandonaron el movimiento sintieron que les habían animado a ordenarse demasiado jóvenes, antes de poder ser conscientes de lo que comportaba la decisión. No obstante, se trata de una queja habitual de muchas personas que tomaron los votos de ordenación en grupos budistas e hinduistas durante la posguerra”.