Calumnia: Los maestros de la NKT son inmaduros y/o manipuladores

Verdad: La Nueva Tradición Kadampa (NKT) no afirma ser perfecta ni que sus maestros lo sean. Es cierto que algunos maestros, aunque con buena intención, se han comportado con severidad, cosa que lamentamos. Sin embargo, no se producen nombramientos sistemáticos de maestros poco hábiles y no sería razonable responsabilizar a todos los maestros de la NKT de los defectos de algunos.

Recientemente, y a fin de poder exigir responsabilidades de forma más efectiva, se han incorporado dos nuevas normas (puntos 12.2 y 12.3) al Reglamento interno de la NKT en las que se establecen pautas para supervisar el comportamiento de los maestros.

Los centros de Dharma de la NKT son organizaciones sin ánimo de lucro que pertenecen a todos los seres. A fin de ofrecer los tres programas espirituales de la NKT, cada centro cuenta con su propio maestro residente y con otros maestros de las ramas del centro que son nombrados por aquél.

Por lo general, en los centros de la NKT hay armonía. Es una prueba de la validez del Dharma kadampa en la forma del Lamrim (etapas del camino hacia la iluminación) y el Loyong (adiestramiento de la mente), enseñanzas que ayudan a las personas a controlar sus perturbaciones mentales (estados mentales negativos como el enfado o el apego). Los centros de Dharma se esfuerzan por ser comunidades puras en las que sus miembros se comportan progresivamente de forma menos egoísta. Sin embargo, no podemos pretender que los centros de Dharma sean perfectos, ya que están llenos de seres humanos imperfectos. Si el maestro ha contribuido a crear un problema, debe esforzarse por ser consciente de ello y reconocerlo. En otras ocasiones es posible que el maestro no haya sido responsable del problema pero, debido a su cargo, se le culpe de todas formas. Así es la naturaleza humana.

La tradición, los centros y los maestros han sido objeto de acusaciones públicas formuladas por personas que están dolidas con la tradición o con algún maestro en particular y que se niegan a reconocer que han contribuido al problema. Por ejemplo, ha ocurrido en varias ocasiones que, debido a un comportamiento antisocial y perturbador, o por padecer una enfermedad mental grave que la NKT no está cualificada médicamente para tratar, se ha pedido a un residente que abandone el centro y este, enojado, ha abandonado no solo el centro sino la tradición. Después, su resentimiento le ha incitado a propagar calumnias sobre el maestro, el centro, o la tradición públicamente.

Los maestros pueden cometer errores, por supuesto, pero no sería justo culparles de todos los problemas.